viernes, 18 de enero de 2019

Razonamiento chairo.

El desabasto de combustible en el centro de México, ocasionado presuntamente por la lucha contra el robo de carburantes, ha ocasionado daños económicos y sociales por miles de millones de pesos. Sin embargo, los fervientes, fanáticos seguidores del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, autodenominados AMLOvers o Chairos, insisten en que no ocurre nada grave, y todo es en beneficio del país. 
Foto: Cortesía de El Heraldo de México.

No es tema de este artículo repasar el alcance y costo de los errores que la inexperiencia y falta de sentido común del gabinete de López Obrador, motivaron en materia energética. Defectos que en Nueva York, en días pasados, hicieron palidecer a expertos extranjeros. Especialmente a los poseedores de los bonos que están financiando a la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Y es que ocurrió que deseando tranquilizar a los inversionistas, los funcionarios mexicanos sólo lograron preocuparlos más. No faltó quien sugiriera que cambiaran al Director de Finanzas de PEMEX, por alguien que tuviera una idea de lo que se debe hacer.

Tampoco se pretende generar debate sobre consecuencias más... Pues más domésticas. Por ejemplo, que los productos de la canasta básica subieron más de lo que se elevó el salario mínimo nacional,  que hay desabasto en supermercados y tiendas de conveniencia; que los servicios de entrega sufren retrasos, que toneladas de alimentos perecederos se estropean ante la imposibilidad de entregarse... 

Lo que da la nota hoy, es el razonamiento chairo. Ese que permite entender porqué los AMLOvers son incapaces de ver la apabullante ineptitud del presidente de México y, por lo menos, la parte del gabinete dedicada a los energéticos.

Para tratar de entenderlo, anoche acompañé a un chairo a conseguir gasolina para su auto. En la estación de servicio que encontramos abierta, "sólo" demoramos 10 minutos antes de poder repostar.

"Para eso tanto escándalo, pinche fifí, ya ves, si no nos costó más que 10 minutos cargar combustible", me dijo, y siguió con el mismo alegato ad infinitum.

Pareciera tener razón, después de todo, 10 minutos en un país en que todavía en noviembre de 2017 los despachadores de combustible se peleaban por tener autos a los cuales surtir gasolina, no es una gran diferencia. Pero en esta ecuación faltan algunos detalles más o menos significativos, a saber.

El chairo en cuestión tendría que haber viajado hace una semana, a otro pueblo distante 20 kilómetros, para atender pacientes y recibir a cambio honorarios por, digamos, 500 pesos. Para quien conoce el valor del dinero y del tiempo, una semana debe parecerle (con justicia) una inversión valiosa. Por lo tanto, ya no fueron 10 minutos, sino 10 mil 090, a saber: Siete días de 24 horas, a 60 minutos por hora, dan: (7*24)*60=10,080, más los 10 minutos en la gasolinera.

Pero a eso hay que añadir también el tiempo (y combustible) gastados en encontrar una estación de servicio abierta. Este chairo vive a dos minutos (o medio kilómetro) de dos gasolineras. Las visitamos y estaban cerradas. Buscando en los alrededores, sólo encontramos otras cuatro estaciones, cerradas por el desabasto. Para cuando hallamos una con carburante, ya llevábamos 30 minutos, y habíamos recorrido 10 kilómetros. Tiempo total 10 mil 120 minutos, y dos litros de combustible gastados en ir y venir de la gasolinera, a razón de un litro por cada 10 kilómetros, a 20 pesos por litro... 40 pesos.

Pero intentar que este cálculo simple lo entienda un chairo, es como pretender que un niño de teta comprenda la Ley de la Relatividad de Einstein. Es decir, podría ocurrir, pero es muy improbable. Eh... Tratándose del chairo, prácticamente imposible.

Mientras los chairos continúen ciegos a la realidad, a las consecuencias evidentes de los errores y omisiones de sus gobernantes, será imposible corregir el ritmo del país. Pero hay un refrán que viene a la situación como anillo al dedo: "Los perritos abren los ojos a los ocho días de nacidos; los pendejos no los abren nunca". Así las cosas.

En México buscamos con ansia
dónde cargar gasolinas,
mientras presume El peje
que hay para llenar piscinas.

Como en muchas otras cosas
el presidente está mintiendo,
y por la ceguera de los chairos
a todos nos la están metiendo.

Que cachorros abren los ojos
transcurrida una semana,
está visto que los AMLOvers
nunca logran tal hazaña.

Quod scripsi, scripsi.


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