viernes, 18 de enero de 2019

Razonamiento chairo.

El desabasto de combustible en el centro de México, ocasionado presuntamente por la lucha contra el robo de carburantes, ha ocasionado daños económicos y sociales por miles de millones de pesos. Sin embargo, los fervientes, fanáticos seguidores del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, autodenominados AMLOvers o Chairos, insisten en que no ocurre nada grave, y todo es en beneficio del país. 
Foto: Cortesía de El Heraldo de México.

No es tema de este artículo repasar el alcance y costo de los errores que la inexperiencia y falta de sentido común del gabinete de López Obrador, motivaron en materia energética. Defectos que en Nueva York, en días pasados, hicieron palidecer a expertos extranjeros. Especialmente a los poseedores de los bonos que están financiando a la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Y es que ocurrió que deseando tranquilizar a los inversionistas, los funcionarios mexicanos sólo lograron preocuparlos más. No faltó quien sugiriera que cambiaran al Director de Finanzas de PEMEX, por alguien que tuviera una idea de lo que se debe hacer.

Tampoco se pretende generar debate sobre consecuencias más... Pues más domésticas. Por ejemplo, que los productos de la canasta básica subieron más de lo que se elevó el salario mínimo nacional,  que hay desabasto en supermercados y tiendas de conveniencia; que los servicios de entrega sufren retrasos, que toneladas de alimentos perecederos se estropean ante la imposibilidad de entregarse... 

Lo que da la nota hoy, es el razonamiento chairo. Ese que permite entender porqué los AMLOvers son incapaces de ver la apabullante ineptitud del presidente de México y, por lo menos, la parte del gabinete dedicada a los energéticos.

Para tratar de entenderlo, anoche acompañé a un chairo a conseguir gasolina para su auto. En la estación de servicio que encontramos abierta, "sólo" demoramos 10 minutos antes de poder repostar.

"Para eso tanto escándalo, pinche fifí, ya ves, si no nos costó más que 10 minutos cargar combustible", me dijo, y siguió con el mismo alegato ad infinitum.

Pareciera tener razón, después de todo, 10 minutos en un país en que todavía en noviembre de 2017 los despachadores de combustible se peleaban por tener autos a los cuales surtir gasolina, no es una gran diferencia. Pero en esta ecuación faltan algunos detalles más o menos significativos, a saber.

El chairo en cuestión tendría que haber viajado hace una semana, a otro pueblo distante 20 kilómetros, para atender pacientes y recibir a cambio honorarios por, digamos, 500 pesos. Para quien conoce el valor del dinero y del tiempo, una semana debe parecerle (con justicia) una inversión valiosa. Por lo tanto, ya no fueron 10 minutos, sino 10 mil 090, a saber: Siete días de 24 horas, a 60 minutos por hora, dan: (7*24)*60=10,080, más los 10 minutos en la gasolinera.

Pero a eso hay que añadir también el tiempo (y combustible) gastados en encontrar una estación de servicio abierta. Este chairo vive a dos minutos (o medio kilómetro) de dos gasolineras. Las visitamos y estaban cerradas. Buscando en los alrededores, sólo encontramos otras cuatro estaciones, cerradas por el desabasto. Para cuando hallamos una con carburante, ya llevábamos 30 minutos, y habíamos recorrido 10 kilómetros. Tiempo total 10 mil 120 minutos, y dos litros de combustible gastados en ir y venir de la gasolinera, a razón de un litro por cada 10 kilómetros, a 20 pesos por litro... 40 pesos.

Pero intentar que este cálculo simple lo entienda un chairo, es como pretender que un niño de teta comprenda la Ley de la Relatividad de Einstein. Es decir, podría ocurrir, pero es muy improbable. Eh... Tratándose del chairo, prácticamente imposible.

Mientras los chairos continúen ciegos a la realidad, a las consecuencias evidentes de los errores y omisiones de sus gobernantes, será imposible corregir el ritmo del país. Pero hay un refrán que viene a la situación como anillo al dedo: "Los perritos abren los ojos a los ocho días de nacidos; los pendejos no los abren nunca". Así las cosas.

En México buscamos con ansia
dónde cargar gasolinas,
mientras presume El peje
que hay para llenar piscinas.

Como en muchas otras cosas
el presidente está mintiendo,
y por la ceguera de los chairos
a todos nos la están metiendo.

Que cachorros abren los ojos
transcurrida una semana,
está visto que los AMLOvers
nunca logran tal hazaña.

Quod scripsi, scripsi.


viernes, 7 de diciembre de 2018

¡ARMA!

"Acción trepidante desde la primera página. Es de los libros que se leen de un tirón". Lorenzo Madrid Velázquez, editorialista.

Hace unas horas, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dio orden de desclasificar el expediente relativo al asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato a la presidencia de la Republica por el Partido Revolucionario Institucional en 1994. 
Foto: Milwaukee Journal Sentinel.

Mucho se ha hablado sobre el tema, e incluso se rodó ya una película, pero nadie ha podido llegar a nada concluyente. Hace 12 años publiqué en México y España una novela basada en hechos y testimonios reales, que abordaba este tema. 

Dejo un avance relativo al tema. 

"...movido por la costumbre Nairobi revisó el itinerario del candidato presidencial, mientras se tomaba el primer café de la mañana.

"Al principio lo hizo con indolencia, más interesado en chopar bien su polvorón que en lo que leía. Pero de repente se quedó quieto, mientras su mente se aislaba de todo y se concentraba en el croquis que aparecía ante sus ojos, y en las fotografías adjuntas que correspondían al lugar esquematizado en el papel. El sitio no reunía las más elementales garantías de seguridad. Es más, parecía el escenario de una muerte anunciada.

"La galleta remojada y ablandada se rompió y se sumergió en la taza, pero el agente no se enteró. Seguía leyendo el itinerario, sin poder creerlo. Al terminar su lectura, se dirigió al teléfono adosado a la pared y consultando su agenda de bolsillo brevemente, marcó un número telefónico con la clave de Tijuana.

"Le respondieron al primer timbrazo.

"—Seguridad Pública de Tijuana. Aquí el director. ¿Quién coño le dio mi número personal?

"—Fede, aquí Nairobi. ¿Qué me dices del itinerario de Apolo?

"Del otro lado de la línea se escuchó que blasfemaban entre dientes antes de añadir.

"—Ni me digas, viejo. Estoy fuera de eso.

"—Tiene gracia, me pareció escuchar que estás fuera.

"—Ninguna gracia, eso dije. Cuando quise coordinarme con el equipo de seguridad de Apolo, el “mierda grande” de turno del Estado Mayor Presidencial me dijo que la Policía Municipal de Tijuana no era requerida para apoyar en el itinerario de hoy.

"El silencio del otro lado de la línea le convenció de que la noticia también había sorprendido al agente de la Desena.

"—¿Había ocurrido alguna vez? —preguntó Nairobi al fin.

"—No desde que era yo novato.

"—En tiempos del presidente Juárez.

"Una risotada breve llegó desde la ciudad fronteriza. Benito Juárez fue presidente de México entre 1858 y 1872.

"—¿Qué piensas, Fede?

"—Pienso que apesta a mierda. Yo voy a desplegar a mi gente, vestidos de paisanos. La verdad es que me parece sospechoso este proceder. Siempre, en eventos presidenciales, el Estado Mayor Presidencial satura los mítines de elementos de seguridad. Que de repente nos pidan mantenernos al margen a nosotros, a los de casa, la carne de cañón, no es normal.

"—Eso pensé, amigo. Pues entonces estamos en comunicación.

"—Gracias por llamar, Nairobi.

"Cuando el Jefe de Policía iba a colgar, escuchó que Ricardo le llamó:

"—¡Fede!...

"—¿Sí?

"—Ten cuidado, ese. ¿De acuerdo?

"—Lo tendré, man.

"Y se cortó la comunicación...

"...En la pantalla se miraba al candidato presidencial dando por terminado su discurso en Lomas Taurinas. El reloj de la pared marcaba las 19:10, hora central de México. Afuera ya estaba oscuro. Sin embargo, en Tijuana era dos horas más temprano y el sol aún brillaba con fuerza.

"El sonido local hizo sonar la canción La culebra, interpretada por la Banda Machos, mientras el candidato bajaba del templete y se encaminaba hacia la camioneta Chevrolet Blazer en la que había llegado. Como le rodeaba mucha gente residente del barrio, su andar era muy lento. Estrechaba manos a diestra y siniestra, y se miraba sonriente.

"Sin embargo, para un observador experimentado era evidente que se sentía intranquilo y lo único que deseaba era abordar su automotor y marcharse de ahí. Era comprensible, porque sus elementos de seguridad se veían desbordados ante el fervor de la gente, que le apreciaba en verdad.

"Dos minutos después, cuando sólo había podido recorrer unos quince pasos, dos personas penetraron desde la derecha en su primer círculo de seguridad. En la pantalla se vio a uno de ellos hacer espacio para que el otro se aproximara a un costado del candidato. Extrañamente, su guardia de corps no se lanzó a cubrir al candidato, y los demás escoltas permanecieron impávidos.

"—¡Arma! —gritó por instinto Nairobi, antes siquiera de que se alcanzara a ver que a la derecha del candidato aparecía una mano armada con un revólver Taurus 38, que apoyaba el arma en el oído derecho del candidato y oprimía el gatillo.

"—¡Arma! —gritó ahora El espín, como un eco a la primera advertencia."

Pedidos a escrivans2010@outlook.com

jueves, 6 de diciembre de 2018

Hasta siempre, tío Hélios.


Anoche Andalucía y toda España, perdieron a un gran hijo. No era un investigador de renombre, ni héroe de mil batallas, ni artista de renombre internacional. Era un hombre amable y sencillo, o debiera decir “chanchillo”, padre estricto pero amoroso, maestro ejecutante del “cante jondo”… y era mi padrino de bautismo. Puede parecer poco para los demás, pero para mí siempre fue “to’” un personaje. 


Él se unió en matrimonio con una hermana de mi padre, mi tía Cristina, y cinco décadas de vida juntos, son el mejor testimonio de que tomó una decisión correcta. Hasta donde sé, no todos los años fueron fáciles. Sin embargo perseveraron juntos, y juntos salieron adelante con sus seis hijos: Helios (Eli), Juan Carlos (Patalo), Francisco (Paco), Cristina (Titi), María del Carmen (Pamen) y el benjamín Miguel Ángel. 
Carmen, Francisco, Juan Carlos, Miguel Ángel, Cristina,
con sus padres. 

Nadie puede negar que era un hombre valiente, aun entre los españoles. Podríamos decir que su valor rayaba la temeridad. Es el único varón que he conocido, que se refería a su suegra (mi abuelita Concepción) llamándole “bruja”. Y no a escondidas, o en ausencia de ella. A todas las reuniones familiares llegaba y lo primero que hacía, era llamar con esa potente voz que Dios ha dado a los andaluces:

“¿Dónde está la vieja bruja?” Y luego se cobijaba en los brazos de mi Yaya en un abrazo sincero y devoto.

Era un andaluz robusto y fuerte como un roble. Un roble más bien bajo, pero todo un Hércules. Tenía el temperamento de esa raza grande y orgullosa que ha dado España, y para muestra un botón. Viviendo en la Ciudad de México, una noche sufrió un asalto. Dos hideputas lo sorprendieron abordando su auto y le pusieron una pistola contra el vientre. Mi padrino encaró al hombre armado y lo enfrentó con fría cordialidad.

El ratero, acobardado, disparó y se dio a la fuga inmediatamente, sin siquiera mirar si le seguía su compañero. No recuerdo bien (eso fue en 1994), pero casi puedo asegurar que él mismo condujo hasta el hospital, donde se puso en manos de los estupefactos médicos.

Antes de 24 horas ya me había yo enterado y telefoneé a mi madrina, que me sorprendió diciendo que el herido ya estaba en casa. Fui a visitarles sin tardanza, al sur de la ciudad, y lo encontré sentado a la mesa del comedor, muy entretenido partiendo piñones con un chato. Ya saben, un vaso de vidrio grueso, muy indicado para preparar carajíllora (café negro con güisqui y leche condensada), mismo que me preparó con gran ceremonia… En cuanto terminó de partir los piñones. Testimonio de la excelente manufactura del vaso de vidrio, fue la mesa de madera mellada y raspada que dejó, para disgusto de mi madrina. Sobra decir que, a excepción de la herida de bala con entrada y salida a lo ancho del abdomen, se encontraba sano como el que más.

Genio y figura.
Decía al principio que era un hombre estricto. Los que no le conocían bien, podrían alegar que le gritaba a sus hijos, pero en realidad ocurre que de niño se tragó un altavoz (o eso pensé toda mi niñez) y de ahí ese vozarrón de cabo cuartelero.

Uno de mis primos, con quien más me identificaba entonces por tener casi la misma edad, era Paco. De adolescentes incluso estudiamos un año juntos. Pero adelanto vísperas. Siendo niños, Pacorro era el alma de Judas. Si yo competía por el Premio Cervantes a la mejor travesura, mi primo perdía el Nobel por exageración. No sabía estarse quieto.

Era costumbre que en la Nochebuena siempre nos reuniéramos toda la familia en casa de mis padrinos. Un año, el tío Helios aprovechó su trabajo en una escuela, para “tomar prestado” un uniforme de San Nicolás, y darnos una sorpresa en la víspera de Navidad.

Calculo que entonces yo tendría unos seis años. Imaginar la sorpresa y emoción que me embargó cuando en medio de la fiesta, todos los primos escuchamos un estentóreo “Jo, jo, jo”, mientras por la escalera veíamos aparecer nada menos que a San Nicolás, con luengas barbas blancas, ataviado con su vistoso traje rojo y blanco. y cargado con un costal lleno de regalos. A esa edad ningún niño repara en las costuras reventadas del traje, que no habían resistido la robustez del portador.

De pronto la sonrisa y el cascabeleo de su carrillera se apagaron,  mientras el legendario personaje empezaba a vociferar: 

“Joé, Paco, te está’ quieto o te pon enmorecío a morrillazo’”.

¡La vin, compae! ¡El de los regalos era paisano del tío Helios! Nada menos.

Durante muchos años mis tíos Cristina y Helios se fueron a vivir a una ciudad del norte, y como el internet todavía no aparecía por el horizonte, la comunicación era más bien reducida. Pero en el primer aniversario luctuoso de mi Yaya Conchita, toda la familia que aún vivíamos en la Ciudad de México nos reunimos en casa de mi padre. Fue muy grata la sorpresa de encontrar ahí a mis padrinos, luego de tantos años. Yo llevaba a mi primogénito de brazos. No creo que hubiera cumplido siquiera los tres meses de nacido para entonces, y sin ser un bebé llorón, eligió un momento de esa reunión para ponerse a llorar sin remedio.

Mis padrinos, Cristina y Helios.
Mientras yo intentaba hacerle callar, sin éxito alguno, vi que mi padrino se acercaba a nosotros, me hacía una seña con la cabeza y tomaba en brazos, con inefable ternura, a ese pedacito de humanidad que se desgañitaba. Luego empezó a cantarle un arrullo andaluz a mi hijo, con ese tono de voz inolvidable. Sobra decir que el silencio descendió sobre todos los reunidos hasta que mi padrino terminó su cante, y me devolvió a mi retoño felizmente dormido. Nadie aplaudió para no despertar al crío, pero no hizo falta. Al que no se le habían rodado las lágrimas, tragaba gordo. Ese silencio fue el más elocuente reconocimiento que he visto que se da a un hombre por su arte.

Ahora que Nuestro Señor le ha llamado a su lado, ahora que con seguridad ya se ha reunido con mi Yaya Conchita, su queridísima “vieja bruja”, ahora que confío en tener a otro intercesor en el cielo, no puedo evitar que se me empañen los ojos y se me crispen los labios en una media sonrisa, al recordarlo y comprender que no le volveré a ver en este tránsito que es la vida. Sin embargo, yo no hablaría de arriar banderas a media asta, aflojar las tripas y doblar con cajas destempladas, ni guardaría silencio para reconocer la grandeza de su sencillez. Por el contrario, rasgaría mi guitarra y batiría palmas, para acompañar a Dios y la Virgen, que con la alegría que tenía mi padrino, de fijo estarán bailando flamenco y lanzando cantes en su compañía.

Hoy Andalucía, España y el mundo todo, son un poco menos luminosos, porque te has marchado. Pero por la promesa de Cristo Nuestro Señor, nos volveremos a encontrar, padrino Helios. Mientras, pásatela “fetén”. Y no te olvides del ahijado que tanto te quiere. Pal.

(Fotografías cortesía de Luisa Gabriela Muñoz Bracho).

lunes, 3 de diciembre de 2018

Al despertar.

(Foto: Facebook).

La toma de posesión del nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), acaparó titulares y espacios televisivos durante todo el fin de semana. En medios electrónicos se repetían hasta el hartazgo las mismas imágenes cuando recibía la banda presidencial, cuando le hacían limpia los representantes de los pueblos autóctonos, cuando despedía al presidente saliente, Enrique Peña Nieto, y así. 

Resulta interesante señalar que muchos fanáticos de AMLO eran incapaces de apartar la vista del televisor, mientras se llenaban los ojos de las imágenes que ya habían visto desde el sábado por la mañana una y otra vez. Los que no votaron por el autoproclamado “presidente del pueblo” (pensé que cualquier presidente elegido de un país se hace “del pueblo” ipso facto), pusieron su atención en otras cosas. Trabajar, por ejemplo.


Sin gasolina.

Eso explica que se hayan pasado por alto dos hechos muy graves, o que no se les haya dimensionado de manera adecuada. Primero, desde el jueves la ciudad de Toluca, capital del Estado de México, dejó de recibir gasolina. Así nomás. Poco a poco el combustible se fue agotando de las estaciones de servicio de Pemex, y esta mañana medios electrónicos informaban que hay “miles de automovilistas” detenidos, porque no tienen carburante.

Los ociosos nos preguntamos: ¿Sería casualidad? ¿O un mensaje del nuevo presidente a la clase política a la que pertenece Enrique Peña Nieto, a quien acaban de cantar Las golondrinas? Después de todo, es innegable el parentesco y patrocinio que desde hace años dio Alfredo del Mazo Maza, gobernador del Estado de México, al hoy ex presidente.

O bien, puede ser todo lo contrario. Una zancadilla al nuevo presidente, que ya moderó su promesa de campaña diciendo que va a bajar la gasolina CUANDO esté construida la refinería de Tabasco. Mientras otros países invierten en generación de energía ecológica, él va a construir su elefante blanco, aunque ya no queda petróleo suficiente en México que la haga costeable.

Sea cual sea la razón de este desabasto, resulta muy desafortunado que esto ocurra a tres días de que iniciara la trompeteada “Cuarta transformación”.

Casus belli.

En la entrega pasada advertí que mientras tomaba posesión el socialista a ultranza López Obrador, el gobierno republicano de Estados Unidos se relamía los colmillos con paciencia.

Los que nacimos en el siglo XX, durante años nos tocó ver lo que otros gobiernos republicanos hacían con países de América que pretendían volverse socialistas. Eran, literalmente, reventados desde adentro. Como un alien, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense infiltraba grupos de choque en el país elegido, y luego financiaba la guerra civil hasta derrocar al presidente “amigo del pueblo”. Así pasó con Guatemala, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Cuba… Sumiendo a esos pueblos en trágicos baños de sangre y, muchas veces, los "gringos" pillándose los dedos por su institucional estupidez.

Hace unas semanas, cubriéndose las nalgas con la primera chapuza llamada “Consulta ciudadana”, Andrés Manuel decidió suspender la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco (NAIM), y empezar a planear la construcción de dos pistas más en la base militar de Santa Lucía, a partir de unos dibujos trazados en su libreta, según narran testigos presenciales que, obviamente, suplicaron que no se revelaran sus nombres.

Ya todo mundo sabe (quizá el nuevo gabinete no) que el NAIM se estaba financiando, sobre todo, con dinero de inversionistas extranjeros. Por eso cuando anunció la suspensión del aeropuerto a medio construir, lo primero que ocurrió fue la caída de la Bolsa Mexicana de Valores, y lo segundo la huida desesperada de otros inversionistas. Mexicanos y extranjeros.

El fin de semana, a sotto voce, AMLO reculó y dijo que siempre no se suspenderían los trabajos en el NAIM, hasta que se reevaluara el proyecto de Santa Lucía. Proyecto que todavía no existe, por cierto. Pero este golpe de timón no fue porque se lo hubiera pensado mejor, o porque sus asesores se hubieran atrevido a hacerle ver el tamaño de su error. Lo que ocurre es que se enteró que los inversionistas estadounidenses ya están preparando demandas multimillonarias. Y todo mundo sabe lo rápido que actúan las cortes en el vecino país del norte cuando se trata de dinero. El héroe Flash es una tortuga artrítica a su lado.

Por otro lado, pero quizá muy ligado a esto, el viernes pasado el consulado norteamericano en Guadalajara, Jalisco, fue atacado con granadas. Curiosamente, los funcionarios del edificio diplomático no dieron a conocer el hecho hasta que las nuevas demandas contra el gobierno mexicano arriba mencionadas, estuvieron a punto. O eso parece.

Hace unas semanas apareció la nota sobre un sicario perteneciente a algún cártel del crimen organizado en México, que decía que le estaban obligando a atacar, precisamente, propiedad estadounidense. A pesar de la advertencia, el ataque se llevó a cabo y no se capturó a los responsables. ¿No es extraño?

Desde el atentado a las Torres Gemelas, basta que alguien pase sospechosamente cerca de un edificio gubernamental de Estados Unidos, en cualquier parte del mundo, para que se eleve la alerta al máximo en el sitio, y las fuerzas armadas en el resto del mundo se pongan sobre las armas. Pero en Guadalajara no. Los mexicanos son tan chingones, que se perpetró un atentado sin detenidos, y ni los SEALS de la Marina estadounidense lo habrían hecho mejor.

Hay que considerar que el ataque a una sede diplomática de cualquier país, puede esgrimirse como Casus belli. Es cierto, he leído muchas novelas de espías, pero también he estudiado sobre historia latinoamericana contemporánea, y le conozco bien las orejas al lobo. 

(Foto: Diario El Economista).
Otro motivo de sospecha es la caravana migrante que, para algunos analistas (ninguno mexicano que yo sepa), fue promovida por el gobierno de Donald Trump con dos objetivos: Uno electoral (fue año de elecciones en Estados Unidos), y el otro estratégico. Con la excusa de la “amenaza” que representan los centroamericanos que llegan a diario a las ciudades fronterizas mexicanas, en un abrir y cerrar de ojos ya se militarizó la frontera. 

¿Veo moros con tranchetes? Tal vez. Pero en mis noches de insomnio pienso que si los franceses invadieron México por unos pasteles, ¿qué no harían los “gringos” por millones de dólares gastados en un aeropuerto que no se construirá?

El Peje tomó posesión
tras una larga campaña,
y sigue haciendo promesas
pa’ ver a cuántos engaña.

Desabasto de gasolina
en un país petrolero,
convierte en una ventaja
conocer al huachicolero.

Aúllan lobos en tierras al norte
mas los pastores parecen sordos.
Que espabilen y se prevengan,
se avizoran problemas gordos.


Quod scripsi, scripsi.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Un hombre sin miedo.

Esta semana, el periodista Raymundo Riva Palacio publicó en el diario especializado El financiero, un excelente análisis sobre el destrozo que está sufriendo la economía de México, a raíz de los errores de juicio del presidente (todavía) electo, Andrés Manuel López Obrador. 

Andrés Manuel López Obrador (Foto: BBC).
Ha titulado a su artículo Los temores de Andrés, y es quizá el único punto en el que, respetuosamente, disiento. El único problema grave que parece plantear López Obrador como mandatario en ciernes, es precisamente que no le tiene miedo a nada. Podría parecer una virtud, pero no es el caso cuando el “Juan sin miedo” va a ser presidente del país más poderoso y pujante de Centroamérica.

Sin embargo, mencionar que su falta de temor es el único problema realmente grave, lejos de tranquilizar debe hacer sonar las alarmas, porque ocurre como en el corrido de Rosita Alvírez, esto es, que entre muchos defectos importantes, sólo éste es mortal. 

Es cierto que ningún presidente llega sabiéndolo todo. Hasta antes de Enrique Peña Nieto, los mandatarios noveles llegaban, sin embargo, con muchas tablas, bien preparados para el trabajo encomendado, aunque eso no significara necesariamente que hicieran lo correcto, y por lo mismo obtuvieran buenos resultados.

El caso del presidente saliente es un poco diferente, porque llegó ignorando más de lo que sabía. No obstante, tenía buenos asesores, excelentes tecnócratas y teóricos (muy bien pagados), que no hicieron tan mal papel. Es decir, había quién le sacara las castañas del fuego al presidente si metía la pata. Que de hecho la metía hasta el anca.

El presidente electo, por el contrario,  aún sin tomar posesión se ha arrojado sobre la institucionalidad como un coyote en un gallinero, destrozando en un abrir y cerrar de ojos lo que durante años se logró en los ámbitos político y financiero, nacional e internacional. No le tiene miedo a la pérdida de inversión extranjera, porque pretende adueñarse de la máquina de hacer dinero para poder financiar sus promesas de campaña (algunas francamente absurdas), aunque repita los errores populistas de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo. O ya poniéndonos internacionales, por ejemplo de Juan Domingo Perón en Argentina y de Hugo Chávez en Venezuela.

No existe el consuelo de pensar, de tener la esperanza, de que alguien le pare los pies, porque tiene al Poder Legislativo en el bolsillo, y hasta el momento se ha salido con la suya en todos sus caprichos. Su partido, MORENA (Movimiento de Renovación Nacional), que tiene mayoría en el Congreso, ha modificado las leyes a diest… No, a pura siniestra, para darle gusto al emperador. Cuando hace falta, recurre a las consultas ciudadanas para enmascarar su autoritarismo. Y como no tiene miedo de equivocarse, se avienta como “El borras” y rebuzna como “el amigo Polilla”.

Tampoco tiene miedo del descontento popular que se generará cuando las consecuencias de sus desatinos alcancen a los ciudadanos de a pie. Después de todo, el nuevo servicio de Inteligencia (léase Espionaje) le reportará directamente a él, al Jefe del Ejecutivo, no al Secretario de Gobernación. No hace falta ser un lince para adivinar que los agentes secretos van a buscar a los enemigos del régimen, no entre extranjeros, sino entre mexicanos. Organismos internacionales relacionados con los Derechos Humanos ya advirtieron sobre el “error de juicio” que significa el nuevo Plan de paz y seguridad del “Peje”. El tiempo demostrará que tenían razón en estar preocupados.

Algunos inversionistas, los que aún no sacan su dinero de México esperando algo así como un milagro, hasta hace unos minutos vigilaban con ojos de halcón la actividad de una casa ubicada en la colonia Roma. Analistas extranjeros también contienen la respiración, preguntándose qué ocurrirá. Por las dudas, tienen alistados protocolos para salvaguardar, para extraer de México elementos importantes para sus gobiernos, si llega a ser menester.

Mientras se ultiman detalles de los festejos del cambio de gobierno, mientras los AMLOVERS (simpatizantes fanáticos de López Obrador también llamados "chairos") se alistan al festejo comprando licores antes de que entre en vigor la “Ley seca”, mientras los mexicanos conscientes, trabajadores, los que viven de su esfuerzo y no piden nada regalado, se muerden las uñas y se miran unos a otros, mientras el tiempo avanza, los fantasmas de fallecidos líderes populistas como “El Jolopo” o Hugo Chávez, se desternillan de risa.
Y el gobierno republicano de Estados Unidos se relame pacientemente. 

Imagen: Impacto.

Muchas promesas le hizo
al pueblo por su favor,
ahora se rompe el hechizo
y aún falta lo peor.

Acabar con los corruptos
y la gasolina bajar,
con sólo sus exabruptos
imposible promesas lograr.

Como a Rosita advirtieron
que no se fuera a aquel baile,
qué joda la que nos pusieron
los chairos que no leen ni braile.

Quod scripsi, scripsi.