viernes, 30 de noviembre de 2018

Un hombre sin miedo.

Esta semana, el periodista Raymundo Riva Palacio publicó en el diario especializado El financiero, un excelente análisis sobre el destrozo que está sufriendo la economía de México, a raíz de los errores de juicio del presidente (todavía) electo, Andrés Manuel López Obrador. 

Andrés Manuel López Obrador (Foto: BBC).
Ha titulado a su artículo Los temores de Andrés, y es quizá el único punto en el que, respetuosamente, disiento. El único problema grave que parece plantear López Obrador como mandatario en ciernes, es precisamente que no le tiene miedo a nada. Podría parecer una virtud, pero no es el caso cuando el “Juan sin miedo” va a ser presidente del país más poderoso y pujante de Centroamérica.

Sin embargo, mencionar que su falta de temor es el único problema realmente grave, lejos de tranquilizar debe hacer sonar las alarmas, porque ocurre como en el corrido de Rosita Alvírez, esto es, que entre muchos defectos importantes, sólo éste es mortal. 

Es cierto que ningún presidente llega sabiéndolo todo. Hasta antes de Enrique Peña Nieto, los mandatarios noveles llegaban, sin embargo, con muchas tablas, bien preparados para el trabajo encomendado, aunque eso no significara necesariamente que hicieran lo correcto, y por lo mismo obtuvieran buenos resultados.

El caso del presidente saliente es un poco diferente, porque llegó ignorando más de lo que sabía. No obstante, tenía buenos asesores, excelentes tecnócratas y teóricos (muy bien pagados), que no hicieron tan mal papel. Es decir, había quién le sacara las castañas del fuego al presidente si metía la pata. Que de hecho la metía hasta el anca.

El presidente electo, por el contrario,  aún sin tomar posesión se ha arrojado sobre la institucionalidad como un coyote en un gallinero, destrozando en un abrir y cerrar de ojos lo que durante años se logró en los ámbitos político y financiero, nacional e internacional. No le tiene miedo a la pérdida de inversión extranjera, porque pretende adueñarse de la máquina de hacer dinero para poder financiar sus promesas de campaña (algunas francamente absurdas), aunque repita los errores populistas de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo. O ya poniéndonos internacionales, por ejemplo de Juan Domingo Perón en Argentina y de Hugo Chávez en Venezuela.

No existe el consuelo de pensar, de tener la esperanza, de que alguien le pare los pies, porque tiene al Poder Legislativo en el bolsillo, y hasta el momento se ha salido con la suya en todos sus caprichos. Su partido, MORENA (Movimiento de Renovación Nacional), que tiene mayoría en el Congreso, ha modificado las leyes a diest… No, a pura siniestra, para darle gusto al emperador. Cuando hace falta, recurre a las consultas ciudadanas para enmascarar su autoritarismo. Y como no tiene miedo de equivocarse, se avienta como “El borras” y rebuzna como “el amigo Polilla”.

Tampoco tiene miedo del descontento popular que se generará cuando las consecuencias de sus desatinos alcancen a los ciudadanos de a pie. Después de todo, el nuevo servicio de Inteligencia (léase Espionaje) le reportará directamente a él, al Jefe del Ejecutivo, no al Secretario de Gobernación. No hace falta ser un lince para adivinar que los agentes secretos van a buscar a los enemigos del régimen, no entre extranjeros, sino entre mexicanos. Organismos internacionales relacionados con los Derechos Humanos ya advirtieron sobre el “error de juicio” que significa el nuevo Plan de paz y seguridad del “Peje”. El tiempo demostrará que tenían razón en estar preocupados.

Algunos inversionistas, los que aún no sacan su dinero de México esperando algo así como un milagro, hasta hace unos minutos vigilaban con ojos de halcón la actividad de una casa ubicada en la colonia Roma. Analistas extranjeros también contienen la respiración, preguntándose qué ocurrirá. Por las dudas, tienen alistados protocolos para salvaguardar, para extraer de México elementos importantes para sus gobiernos, si llega a ser menester.

Mientras se ultiman detalles de los festejos del cambio de gobierno, mientras los AMLOVERS (simpatizantes fanáticos de López Obrador también llamados "chairos") se alistan al festejo comprando licores antes de que entre en vigor la “Ley seca”, mientras los mexicanos conscientes, trabajadores, los que viven de su esfuerzo y no piden nada regalado, se muerden las uñas y se miran unos a otros, mientras el tiempo avanza, los fantasmas de fallecidos líderes populistas como “El Jolopo” o Hugo Chávez, se desternillan de risa.
Y el gobierno republicano de Estados Unidos se relame pacientemente. 

Imagen: Impacto.

Muchas promesas le hizo
al pueblo por su favor,
ahora se rompe el hechizo
y aún falta lo peor.

Acabar con los corruptos
y la gasolina bajar,
con sólo sus exabruptos
imposible promesas lograr.

Como a Rosita advirtieron
que no se fuera a aquel baile,
qué joda la que nos pusieron
los chairos que no leen ni braile.

Quod scripsi, scripsi.

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